Como experto en la materia, defiendo una sociedad en la que todos cuenten. Una sociedad en la que el gobierno proteja en lugar de perjudicar, y en la que los sistemas sirvan a las personas, en lugar de destruirlas. Durante demasiado tiempo, las estructuras defectuosas han dañado vidas, especialmente en el ámbito de la asistencia a la juventud, la educación, el mercado inmobiliario y las ayudas para el cuidado infantil. Ya no lo aceptamos más.
Me comprometo con las víctimas del sistema: padres que han sido injustamente aplastados por el escándalo de las ayudas para el cuidado infantil, familias que se atascan en la asistencia a la juventud, jóvenes sin oportunidades educativas justas y personas que no pueden encontrar una vivienda asequible. La desigualdad no es una casualidad, es el resultado de una política persistentemente mala, y la política se puede cambiar.
Apuesto por la reparación, la justicia y la humanidad. Eso significa: apoyo real en lugar de burocracia, igualdad de oportunidades en la educación, asistencia social a la juventud segura y accesible, viviendas asequibles y soluciones estructurales para las víctimas del sistema. No solo hablar de ayuda, sino crearla, organizarla y hacerla cumplir.
Construir un gobierno que escuche, reconozca y actúe. Por hoy y por las generaciones que nos seguirán.